Euro2008 (II)
Relatado por denian en Eventos, Potorrismo, Viajes -Tras la gesta ante Italia y todavía entonando el famoso cántico “El día 22, Italia dice adiós!” nos dirigimos esa misma noche montados en nuesta furgoneta a lo que serían nuestros “Headquarters”: Bratislava.
La verdad es que Bratislava era la ciudad que menos nos llamaba la atención y al final fue la que más nos sorprendió. En el Hostal Possonium nos esperaba una habitación llamada “Italia” (que ironía), un pub muy barato (demasiado barato, como se demostró la noche siguiente) y un perro llamado Tyson:
Nos acostamos y a la mañana siguiente nos dirigimos al centro para ver qué se cocía en la capital eslovaca. ¿Y qué encontramos? Pues una ciudad arquitectónicamente “limitada”, poco atractiva y un tanto vieja. Pero eso se suplía con una raza de mujeres fuera de lo normal, tanto es así que tuvimos que documentar lo que allí encontramos. El equipo sufrió varias bajas por esguinces cervicales y desprendimientos de retina.
En el centro de la ciudad había una calle peatonal de tiendas llamada “Obchodná” (ver mapa) donde la densidad de tias potórricas por metro cuadrado era exagerada. Por este motivo el Maje pronto encontró la traducción a Obchodna = “calle de las mujeres”. Estuvimos todo el día paseando por el centro y una muestra de lo que vimos está aquí:

El gesto de Rafa lo dice todo: ufff!
Por la noche el plan consistió en jugar a la mondeda (¿quién no conoce el juego de beber definitivo?) en el pub del hostal, donde la bebida era extremadamente barata y el potorrismo era nulo. Algunos como Rafa o Álex no conocían el juego y tuvieron una ronda de aprendizaje. A la segunda ronda les “cayó” un chupito de absenta junto con el sr. Barrasa, David y el maje.
Después nada volvió a ser igual. Tras dos horas jugando y diversas pruebas, acabamos con todas las existencias alcohólicas del local y decidimos que había que disfrutar de la noche bratislaveña. No lo he comentado, pero era lunes. Nos habían contado algo de una fiesta en un barco y allí nos dirigimos sin pensarlo.

¿Llueven latas de cerveza-beer?
El camino del hostal al barco duró más de dos horas (cuando lo normal hubiera sido tardar media) y durante ese tiempo hubo ocasión de todo: gritar, correr, hacer el vándalo, miccionar andando, conocer a la policía eslovaca (gracias a Rafa la cosa no fue a más), hacer footing… Y todo para descubrir que la fiesta había terminado hacía rato. Así que acabamos volviendo al hostal a las 5 de la madrugada con este mal rollo en el cuerpo:
Martes 10:00 am, check-out del hostal y rumbo a Praga. 333 km marcaba nuestra fiel amiga Marta alias “manténgase a la izquierda” (el GPS). Hicimos un pit-stop a mitad de camino, en el que le alegramos la mañana a una buena moza del pueblo, al ver una furgo forrada por banderas de toros con huevos gordos, conducida por un majara con un flotador en la cabeza y soltando lindezas por un megáfono.
Bueno vale, ella nos alegró la mañana a nosotros también con un simple saludito desde su cochazo.
Llegamos a Praga a la hora de comer, y nos fuimos al hostal a dejar las cosas y aparcar a Raúl en el garaje. La recepción del hostal era el salón de casa de un frikazo más mayor que nosotros y que aún vivía con su madre. El nota estaba jugando en un ordenador al Need for Speed con un volante y pedales, y en otro portátil tenía abierto el Youtube… Después de encontrarnos con potorrismo nulo en este hostal también, fuimos a buscarlo por la ciudad de las cien torres. Por las calles de Praga el potorrismo es abundante, así que disfrutamos como enanos.
El camarero del sitio donde fuimos a cenar nos recomendó un sitio para tomar unas copichuelas, asegurándonos que había cachondeo. Ya te digo. Lo que había eran cuatro “teutonas” entraditas en edad, encima de la barra mostrando sus habilidades y su pechonalidad. ¡Qué gran concepto de bar! La entrada era gratis, los strawberry-daiquiris con fresitas de la huerta costaban 3€ y había mujeronas haciendo filigranas en la barra…
El miércoles nos desayunamos un entrecot cada uno y nos pateamos lo que nos quedaba por ver de Praga. Por allí llueve de una manera curiosa, en oleadas. Durante quince minutos fue como si nos tiraran cubos gigantes de agua. Al ver caer las primeras gotas, hicimos el movimiento más astuto del día al meternos en un tranvía de esos que son gratis para los turistas
Las checas, que habían salido de sus casas con vestiditos de verano, entraban empapaditas al tranvía y a nosotros se nos caía la baba. Citando al maje: “esa chava parese salida de un anunsio, maje!”.
Por la noche se jugó la semifinal Alemania - Turquía, que ganaron los germanos y llenaron de júbilo a los muchos alemanes que había por aquellos lares. Hartos de ver tetas tan fácilmente, nosotros decidimos ir al Bar Coyote. Allí fuimos testigos y partícipes de un espectáculo glorioso.
Tías buenas y jóvenes (aunque no tengo nada en contra de las striper-puretas) haciendo malabarismos con botellas ardiendo, echando fuego por la boca, bailando encima de la barra y riéndonos las tonterías (a cambio de una sútil propina obligatoria en cada ronda).
En el transcurso de la noche, varios miembros del equipo sufrieron dolorosas cobras alemanas a pesar de practicar un cebolleteo y tiki-taka exquisito, al estilo de nuestra selección. Los de Luis Aragonés se tomarían la revancha unos días más tarde. Y los turcos se tomaron la revancha esa misma noche:
Con el rabo entre las piernas, pero con la satisfacción del trabajo bien hecho, nos volvimos al hostal a “echar la siesta” hasta la hora del check-out.
Jueves 10:00 am, engalanamos a Raúl, nos pusimos los delantales-talismán y emprendimos rumbo de vuelta a Viena para presenciar una cita histórica: España en semifinales de la Eurocopa contra Rusia. Esta vez, sólo fuimos tres los valientes que entramos al estadio después de una lucha encarnizada en la reventa, donde le olimos el miedo a un chavalito cuando ya sonaba el himno ruso de fondo y nos vendió dos entradas a 50€ y una a 75€ después de mucho tira y afloja. Uno tendría que quedarse solo, y lo echamos a suertes en la misma puerta, momento durísimo. Le tocó a Dani. Los rusos, patrocinados con viaje y entrada gratis por el hijo de Putin, llenaban unas tres cuartas partes del estadio y todo hay que decirlo, acojonaban. Para colmo cayó el diluvio universal y los rusos en la grada sin camiseta y gritando en plan militar. Los pelos como escalopes, todo apuntaba a que iba a ser un partido épico.
Por suerte los rusos sólo aguantaron quince minutos. Tanto los aficionados como los jugadores. Los primeros se vinieron abajo ya que no estaban acostumbrados al poco nivel de veneno que tenía el vodka austríaco. Los segundos se vieron pronto abrumados por la apisonadora española, que hizo el mejor partido de toda la eurocopa. La segunda parte fue un espectáculo de técnica con el balón, teníamos a los únicos jugadores capaces de practicar ese juego de toque y calidad, y papá pitufo Aragonés había decidido que íbamos a ganar la eurocopa jugando de esa manera exquisita. A la mierda el catenaccio, el patadón, el amarrategui y los tanques Panzer. ¡Hasta Marchena se puso a sacar el balón jugado sin dar ni un voleón! A la mierda también las viejas maldiciones y los putos agoreros de siempre. Este año íbamos a cerrar muchas bocas y todos los valientes que estábamos allí en la grada íbamos a disfrutarlo en primera persona. Increíble el ambientazo en el lado español, la mayoría de la gente se había pegado el mismo viaje que nosotros en coche o furgoneta, o había pillado algún vuelo low-cost a algún aeropuerto perdido para luego coger el bus hasta Viena, o estaba haciendo la Erasmus en Cracovia y se había chupado unas cuantas horas de tren… Nada de viajes el Corte Inglés, ni de pijos de la Moraleja (todos ésos se reservaron para la final, ¡qué fácil!).
Hace poco vi por primera vez el partido por la tele y los comentaristas mencionan varias veces que la afición no dejó de animar en ningún momento y tal. Parece un tópico fácil, pero es que fue así. No me jodas, ¿cómo coño no íbamos a parar de cantar y saltar con el espectáculo que estábamos viendo? “Paquito el chocolatero”, “que viva España”, “clavelitos clavelitos”, “yo soy español, español, español”… y clásicos como “a por ellos oé” o el “España entera se va de borrachera”. Una pena que el “a la bim, a la bam, a la bim bom bam” haya pasado de moda.
Al descanso el partido todavía estaba empatado a cero, y Rafa y yo nos fuimos en busca de nuestro compañero perdido en combate. Después de hacerle la avioneta al “steward” que custodiaba la entrada al segundo anfiteatro, los tres delantales-talismán volvieron a reunirse, como no podía ser menos. Y los goles llegaron porque no podía ser de otra manera. Lo curioso es que por primera vez, aquello parecía lógico. España estaba jugando mejor e iba a ganar.
La sensación era super extraña, como si todo hubiera sido muy fácil. De repente nos vimos los tres allí dentro del estadio con entradas de reventa, viendo a la mejor selección española de la historia hacer 45 minutos de película y celebrando el pase a la final con otros diez mil majaretas. ¿Recordáis a Hannibal Smith del Equipo A cuando decía que le encantaba que los planes salieran bien? Pues eso, que sólo nos faltó fumarnos el puro. La celebración fue más comedida esta vez, ya que el día de los penaltis contra Italia fue mucho más intenso. La cámara de MarcaTV fue de nuevo testigo de nuestra celebración, casi sin voz pero mucho más sosegada en esta ocasión. No os perdáis al tío que dice: “somos campeones… ya!”
Próximo capítulo: Budapest y la gran final contra Alemania.
P.D: la primera parte de este post kilométrico la hizo denian y la otra media parte la ha hecho un servidor, er croupié.





















Vale, se me ha ido la mano… Pero también quiero dejar claro que ha quedado mucho material gráfico en el tintero, por desgracia.
Bueno bueno bueno !!! Sin aberlo leido aun, solo he dado un repaso rapido a las fotos y has hecho un trabajo de 10 !!!
No se espera menos del texto que seguro que estara al nivel :).
OLE OLE Y OLEEEEEE !!!
Hey yo lo que dije fue de la que se bajaba, que estaba tremenda, no de las que se subían porque en el vagón que Rafa y yo ibamos no se subió ninguna y además solo había espacio para un mujeron como ese. El único que se subió fue un viejo picoto que traía un maletín lleno de agua, yo creo que si lo abría salían peces de allí, y que encima me dió una puteada en checo por estar “ido” (aka “empanado” in Spain) viendo a la mujer esta y bloqueando la entrada. Volviendo a la descripción de la Reina de Praga…vestido blanco, pelo negro, ojazos azules, 1.80 y tantos y taconazos, por supuesto. Esa mujer se bajo, con todos los huevos checos, en medio del aguacero que caía y en 5 segundos estaba como que la habían metido a remojo en el Moldava. Vestido blanco + agüita + apartarse el pelo empapado de su cara de esa manera + el paisaje de una tarde de Praga muy lluviosa con todos sus puentecitos de fondo= apretura + love + uff a lo Rafa + crecimiento personal + todo eso de lo que habla Felipe en su blog. No digo más. Pedazo de post, croupié!
Grande post! Ya ni recuerdo cuando lo empecé a escribir yo…
A mi me quedan muchas incógnitas en la cabeza que probablemente ya jamás serán resueltas:
- Qué chiste le cuento a Rafa en Bratislava, que nos partimos de la risa como si Chiquito hubiera pasado por alli?
- Por qué en la foto que salto todo el mundo mira a la lata excepto Rafa, que mira a donde yo estoy saltando?
- Cuanto rato perdimos en las dichosas letras pintadas en el suelo frente a las universidades?
- Cuantos chupitos de vodka se habían tomado los policías que nos pidieron la documentación?
- Que distancia recorrimos esa noche?
- De donde salían las niñas del Coyote? Me gustaría ver a las madres…
Si alguien tiene la respuesta que me la envíe.
Bravo!!
El nivel de las mujeres me deja anodado, más habiendo estado en sitios tan potorricos como Suecia o Estonia.
La confeccion del post de pitimini, por cierto.
Que gran post! Si señor!
Aplauso para ustedes y aplauso para mi que después de advertime seriamente que no puedo entrar en blogs en el curro me he leido el vuestro tranquilamente. El potorrismo es asi…
Madre de Dios!!! Que muchachas! Mierda, necesito una excusa para ir pallá! (Una gira con el grupo? Un curro de profe de español? Ya se me ocurrirá algo!)
vaderetro, necesitas un road manager y yo, por hacerte un favor y afianzar nuestra amistad, me ofrezco a ocupar el puesto…
Ya hablaremos de condiciones contractuales en la barra del Bar Coyote…
Canela fina este post!!! La verdad que los grandes eventos deportivos son un hervidero incesante de potorrismo, aunque hay algunos que se lo toman muy mal si pierde su equipo. Vean si no a un señor al que le entró un arrebato de picotismo extremo. Qué cosas…
http://www.zappinternet.com/video/DuMnWerFuh/Manue-el-de-los-punos-de-acero
“Esto eeeees un detallito aquí pa la peña” dice el tío jajajaja grandioso!!!